VILLAHERMOSA

Conocida originalmente como San Juan Bautista, la capital de Tabasco está marcada por el curso del río Grijalva. Bordeando la Laguna de las Ilusiones, la ciudad se extiende entre la vegetación verde y el clima tropical. La parada obligada de los visitantes fue, y sigue siendo, el Parque Museo de La Venta, uno de los museos más originales del mundo por su recorrido temático: mantiene la flora y la fauna locales, en este jardín natural se encuentran las cabezas olmecas que fueron rescatadas de los sitios arqueológicos de la región.

Actividades

Agroturismo (cacao)

 

Villahermosa es la puerta a la ruta del cacao —esa antigua divisa maya que endulzaría al mundo como chocolate— en un trayecto que abarca los municipios de Nacajuca, Jalpa de Méndez, Comalcalco y Paraíso. En esta zona maya chontal, y sobre todo en Comalcalco, se pueden visitar las haciendas cacaoteras de La Luz o Jesús María. Ahí se rescatan los procesos de elaboración chocolateros y se pueden fatigar las doce hectáreas de la Finca Cholula. A la sombra del cedro y la ceiba, aquí vive la semilla que la humanidad agradece a México.

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Arqueología

 

Decir arqueología en Villahermosa es decir Comalcalco y La Venta. El primero fue el punto de máxima extensión de la cultura Maya al poniente y se caracteriza por usar atípicos tabiques como elementos constructivos. La segunda es un fabuloso vestigio Olmeca de hace cuatro mil años, donde se conserva la pirámide más antigua de Mesoamérica e innumerables piezas artísticas y religiosas. Lo grandioso es que se le puede visitar, siquiera en espíritu, sin salir de la ciudad; el Parque Museo de La Venta —iniciativa del poeta Pellicer— rescata gran parte de su tesoro a un tiro de piedra.

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